sábado, 7 de mayo de 2016

CS2016 — Etapa 7 (Camino de Compostela)



¡Hola peregrin@s!

¡Ya tenemos otro Camino en la buchaca! ¡El Primitivo! Sí, ayer llegamos a Santiago y culminamos la última etapa del Camino, una corta etapa de 20 kilómetros. Esta noche os escribo ya desde Madrid para contaros lo que fue la última y muy lluviosa (como hace cinco años) etapa del Camino.

Así transcurrió todo...

Hoy va a ser día de ponchos...

En seguida nos damos cuenta de que hoy va a tocar ponerse el poncho desde el principio. El paisaje que vemos a las ocho de la mañana desde la ventana de nuestra pensión de Pedrouzo es claro: está lloviendo y no tiene ninguna pinta de que la cosa vaya a mejorar en horas.

Resignados a nuestra suerte iniciamos por última vez en este Camino toda la serie de rutinas de repaso de heridas, aplicación de mejunjes, aseo, etc. Aún llevamos en la garganta, y en la voz, el sabor y las consecuencias de los pelotazos de anoche...

La pasada noche dejamos pagada la habitación de la pensión ya que a esta hora aún no hay nadie en recepción y la cafetería está cerrada. Por eso nos vamos a otra cafetería próxima a desayunar y a sellar las credenciales. Debe ser el único establecimiento abierto a esta hora porque está verdaderamente abarrotado de peregrinos para desayunar. El agua que está cayendo afuera también ayuda a que el local esté lleno.

Inicio lluvioso de etapa

Tras el desayuno, a ponerse los ponchos y empezar la etapa. Nos ponemos en marcha a las nueve y cuarto de la mañana tras colocarnos los ponchos por primera vez en este año.

En seguida nos internamos por el bosque, en una tónica parecida a la de la jornada de ayer con una notable presencia de peregrinos nuevamente.

En estos kilómetros de húmedo paseo por el bosque coincidimos con una peregrina argentina, a la que no vimos en etapas anteriores, y con la que estuvimos caminando alrededor de media hora. Ella continuaba hasta Finisterre.


Alrededores de Santiago

A las diez y media de la mañana alcanzamos el mojón que anuncia la entrada en el municipio de Santiago, en las proximidades de las instalaciones aeroportuarias. ¡Qué recuerdos de la otra vez que pasamos por aquí con Laura y Toñín y las peregrinas suecas que nos hicieron una foto mientras les cantábamos el Chiquitita del grupo sueco Abba.

Un poquito más adelante alcanzamos los pequeños núcleos urbanos de San Paio y Labacolla, prácticamente en la mitad de etapa de hoy. Son las once de la mañana.

Y antes de enfilar el ascenso al Monte do Gozo hacemos una pequeña parada en Casa Amancio, repleta de peregrinos, para avituallarnos un poco junto al bonito hórreo que tienen en su patio interior y sellar las credenciales, como ya habíamos hecho minutos antes en alguna iglesia de San Paio.


En el Monte de Gozo... 5 años después

En la subida al Monte de Gozo nos encontramos con unos conocidos de la etapa anterior... El grupo de peregrinos gaditanos de ayer caminaba delante de nosotros sin que nos vieran. Así que me acerqué sigilosamente a ellos y, dándole una palmadita en la espalda, le dije al peregrino cachondón que conocí el día anterior: —¡Qué pasa, maricón! Jajajajas, menuda risotada de todos tras la sorpresa inicial...

Continuamos la marcha y justo a la una de la tarde llegamos al Monte do Gozo, por segunda vez tras cinco años. En esta ocasión no dormiremos aquí sino que continuaremos directamente hacia Santiago.

Nos hicimos fotos junto al monumento principal pero no fuimos capaces de acertar con el Monumento al Peregrino que hay en algún lugar del monte pero que no supimos encontrar... ¡Otra vez será!

Ya estamos a menos de 5 kilómetros de Santiago...


En Santiago... 5 años después... otra vez con lluvia

Y como la vez anterior, hace cinco años, tras el fuerte descenso desde el Monte do Gozo, alcanzamos Santiago entrando por el barrio de San Lázaro.

La ciudad del Santo nos volvió a recibir nuevamente con agua... mucha agua. El momento más lluvioso de la etapa coincidió con nuestra llegada a la ciudad. A las dos de la tarde hacíamos presencia en la plaza de Cervantes de la capital compostelana.

Y poco después deambulábamos triunfalmente por el Obradoiro. ¡Prueba superada! Lástima que la Catedral no estuviera vestida con sus mejores galas ya que una de las torres está con andamios.

Por momentos la lluvia arreciaba pero eso no nos importaba para darnos el paseo que bien nos habíamos ganado. Incluso tuvimos el detalle de hacerles un par de fotos junto a la Catedral, en medio del chaparrón, a un par de peregrinas que no encontraban a nadie que les sacase la foto en cuestión.

Sabemos el esfuerzo y la ilusión que supone llegar hasta el Obradoiro y plasmar ese momento en una foto, y no podíamos dejar que estas chicas se quedasen sin su merecido recuerdo.



Cola para recoger la Compostela

Y tras el chaparrón, a por las compostelas. Este año han cambiado el emplazamiento de la Oficina del Peregrino, el lugar donde se recogen. Ahora está en un lugar situado por detrás del Parador y hay que atravesar unas medidas de seguridad muy molestas.

Nos registran las mochilas antes de entrar en el edificio. Con la lluvia y los ponchos puestos os podéis imaginar lo tremendamente incómodo que nos resulta esto. Nos lleva un par de minutos hacerlo. Y lo peor, la enorme cola de este año. Cerca de dos horas en la cola para recoger ¡por fin! las compostelas, casi a las cuatro de la tarde.

Almuerzo vespertino en Santiago

Ya con las compostelas en la mochila nos dirigimos a un bar cercano a comer cualquier cosa. A esas horas las cocinas suelen estar cerradas, pero tuvimos suerte. Unas raciones, unas cervecitas, unas tartas de Santiago, unos cafés... y nuestras dos compostelas como testigos de excepción.

Tras la tardía comida, nos acercamos a nuestro hostal, pasadas las cinco de la tarde, que ya conocemos del Camino Portugués, a descansar un rato.

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Tarde noche en la ciudad del Apóstol

Os podéis imaginar que la tarde y la noche en la ciudad compostelana fueron una continuación de la fiesta de nuestra llegada a la ciudad, que además, celebraba la Fiesta de la Asunción.

Paseo y compras por la ciudad, tapeo por los bares de la calle del Franco, pelotazos nocturnos en la Plaza de la Quintana...

Un digno colofón a este Camino.





El regreso a Madrid tras ver el botafumeiro en la Catedral

Y al día siguiente, más compras por la ciudad con nuestras nuevas camisetas del peregrino, visita a la catedral, con Misa del Peregrino y botafumeiro incluidos, y luego a la estación del tren para regresar a Madrid. Aún tuvimos tiempo de comer en la propia estación antes de nuestro regreso.

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Por cierto, qué preciosos los paisajes gallegos desde el tren.



A nuestra vuelta, en la estación de Chamartín, Olga, Laura y Toñín, y los peques, esperándonos en el andén. Otro año de vuelta a casa tras nuestro duro peregrinar.

Cerramos este blog del Camino Primitivo, además de con el habitual montaje fotográfico de la etapa, con un montaje musical de todo el Camino Primitivo 2015-2016, desde Oviedo a Santiago, con la música de El hombre y la tierra, omnipresente en este Camino...

El año que viene todo apunta a Finisterre, el Camino del Fin del Mundo (como le llamaban los romanos). Ya veremos... De momento...

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de China Crisis "Christian")

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El vídeo del Camino de Santiago Primitivo 2015-2016
(música de Antón García Abril "El hombre y la tierra")

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3 comentarios:

Juan Manuel del Aguila Bonilla dijo...

Etapa pasada por agua de principio a fin.
Y como colofón, para acceder a la Oficina del Peregrino donde entregan las compostelas, tuvimos que quitarnos los ponchos aun lloviendo para que nos cachearan y revisaran a conciencia las mochilas.

Juan Manuel del Aguila Bonilla dijo...

Aunque comimos tarde y muy cansados, tuvimos la agradable sensación de comer con las Compostelas en la mano.
Y para conmemorar la ocasión compramos 2 camisetas originales del Camino de Santiago.

Juan Manuel del Aguila Bonilla dijo...

Siempre emocionante asistir a la Misa del Peregrino en la Catedral de Santiago con el vuelo del botafumeiro.