sábado, 25 de abril de 2015

CS2015 — Etapa 1 (Camino de Grado)



¡Hola peregrin@s!

Esta noche os escribimos desde la pequeña localidad asturiana de Grado, lugar donde ha concluido esta preciosa primera etapa del Camino Primitivo. Han sido casi 26 kilómetros con tiempo muy fresco y nublado, pero sin lluvia. Muy agradable para caminar. No creo que la meteorología aguante así la semana porque las previsiones anuncian unos días muy lluviosos por delante.

El paisaje muy bonito, verdísimo y lleno de animalitos... vacas, ovejas, gallinas, ocas, caballos... El perfil de la etapa, un auténtico rompepiernas, los pies nos humeaban literalmente cuando llegamos a nuestro destino de hoy. A lo largo del recorrido hemos notado muy poca presencia de peregrinos: la mayor parte del tiempo hemos estado completamente solos...

Bueno, pues ahí va el primer relato de este CS2015...

Visita a la Catedral

Para nosotros, el día ha comenzado poco antes de las ocho de la mañana. Ya echábamos de menos ponernos los mejunjes de todos los años en los pies. Me da que este año nos van a hacer más falta que nunca.

Esta noche ha estado muy pasada por agua en Oviedo. No ha parado de llover hasta poco antes del amanecer. Entre el ruido de las gotas golpeando contra los cristales y los habituales ronquidos de mi acompañante peregrino Juanma, la noche ha estado complicada para pegar ojo. Menos mal que las sidritas de anoche han ayudado a ello.


A las 8.30 h desayunamos en el hotel, sellamos por primera vez nuestra credencial y partimos hacia la zona de la catedral, lugar donde tiene su inicio el Camino Primitivo. No llueve en Oviedo pero el suelo está mojado. Aprovechamos para visitar la catedral de San Salvador y poner allí el segundo sello del día. En la catedral destacan varias imágenes, en particular una de la Santina (la Virgen de Covadonga, patrona de Asturias).

Apenas si hemos visto un par de peregrinos por la ciudad. Nosotros debíamos de llamar la atención porque un par de sexagenarias turistas francesas nos pidieron hacernos una foto con la indumentaria peregrina, a lo que accedimos muy gustosamente. Por algo se empieza, jejeje...

En la plaza de la catedral sobresale un monumento a La Regenta, el célebre personaje de la novela de Clarín. Pero a nosotros nos interesaba más la estatua de Alfonso II el Casto, junto a la catedral. Este rey cristiano fue el que, en el siglo IX, recorrió el primer Camino de Santiago conocido para visitar la recién descubierta tumba del apóstol Santiago. De ahí también el nombre de Camino Primitivo, por tratarse del primero de todos.

Una baldosa situada junto a la estatua de Alfonso II marca el inicio del Camino Primitivo y también señala por dónde discurre el otro Camino que atraviesa Oviedo: el Camino del Norte (Camino de la Costa).

Comienza el Camino Primitivo

Un buen pisotón a la baldosa antes referida, a las nueve y media, da por iniciado oficialmente nuestro Camino Primitivo que, en sus primeros 3 kilómetros, recorre las calles de la capital de Asturias. Callejeando, callejeando, siguiendo las vieiras metálicas pegadas al suelo y con algún que otro desvío por las obras, nos vamos alejando del centro de la ciudad.

En seguida alcanzamos una gran zona verde ajardinada en la que destaca una pequeña y simpática escultura del Apóstol. A lo lejos puede divisarse la silueta del monte Naranco, con nubes y algo de niebla. Son más de las diez y media y la ciudad va quedando atrás. El tiempo, fresco y húmedo con muchas nubes. Muy agradable para caminar.


Entre prados y vacas

Poco antes de las once de la mañana, una panera (el hórreo típico asturiano) —bastante cochambrosa, por cierto— nos da la bienvenida a la primera población intermedia de hoy, San Lázaro de Paniceres. En esta edición del Camino solo encontraremos pequeñas aldeas como poblaciones intermedias, sin apenas servicios.

Tras San Lázaro comienza un recorrido que atraviesa zonas de prado y bosque. El paisaje es por momentos espectacular con amplias panorámicas de la zona y con las montañas de la Cordillera Cantábrica a lo lejos. Apenas si vemos personas y coches pero sí muchos animales pastando alegremente por el campo: vacas, caballos, ovejas... De lo más bucólico, vamos.

A las 11.30 h llegamos a la aldea de Llampaxuga, con la solitaria capilla del Carmen a su entrada. No había nadie allí pero sí encontramos un sello que poner en las credenciales, tal y como os mostramos en el vídeo.

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Veinte minutos después, tras un fuerte descenso repleto de peligrosos surcos, alcanzamos la parroquia de Lloriana, en la que destaca su vetusta iglesia de Santa María. Por aquí tomamos el arcén de la carretera comarcal, desde donde se puede divisar ya el alto del Escamplero, la dificultad orográfica de la jornada.

Primer descanso

Poco después de acceder a la carretera, llegamos a la localidad de La Bolguina, que teníamos en mente como posible lugar para hacer una pequeña parada por disponer de bar. En efecto, el establecimiento se encuentra junto a la carretera y aprovechamos para tomarnos una cerveza, un café y unas patatitas de picoteo. Son las 12.20 h y llevamos recorridos 9 km, algo más de un tercio de la etapa.

En este bar nos detuvimos un cuarto de hora. Se agradecen estos minidescansos para reponer fuerzas y más en este caso, ya que a la salida nos esperaba la subida al alto de la jornada. En La Bolguina tuvimos la ocasión de cruzar uno de esos puentes que tanto le gustan al peregrino Juanma: el puente Gallegos sobre el pequeño río Nora, afluente del Nalón.

Primer ascenso

El Camino pronto nos devuelve al arcén de la carretera, que se empina cada vez más. De repente, en un punto dado, nos encontramos con un desvío absurdo que nos saca de la carretera y nos hace descender hasta el fondo del valle para luego ascender bruscamente por un camino bastante embarrado que sale de nuevo al arcén de la carretera. Una especie de V verdaderamente innecesaria que te machaca literalmente. Nos acordamos de algún que otro familiar del que diseñó este desvío.


Así, tras completar ese indignante descenso-ascenso en V retomamos el arcén de la carretera justo antes de coronar el alto del Escamplero. Aquí hay tiendas y un albergue cerrado con uno de los contadísimos peregrinos que hemos visto hoy, esperando a que abran. Junto al albergue hay una fuente y unos bancos donde hacer un pequeño y agradecido descansito. Son las 13.40 h y llevamos la mitad del recorrido. Nos faltan 13 km para Grado.

Primera comida

Hasta el lugar elegido para comer, la pequeña aldea de Valduno, nos restan 5 kilómetros que andaremos en poco más de una hora a lo largo de un precioso recorrido con sendas entre castaños, robles y árboles frutales, con un bonito tramo empedrado y la población de Premoño, junto a unas termas romanas.

Un kilómetro después de Premoño, entre paneras y caseríos, alcanzamos por fin Valduno y el bar donde daremos buena cuenta de una suculenta comida tradicional, orujitos incluidos, y donde sellaremos por cuarta vez hoy nuestras credenciales. La gente del local es muy amable, animándonos por el cercano final de etapa. Pasadas las 4 de la tarde reanudamos la marcha. Solo faltan 6 kilómetros para acabar por hoy.

Final de etapa y paseo por Grado

Los últimos kilómetros de la etapa discurren llanos junto al gran río asturiano, el Nalón, y alguno de sus afluentes. Seguimos atravesando zonas muy verdes salpicadas de pequeñas aldeas como Paladín o Peñaflor. El Camino permanece solitario y esto nos da pie a elucubrar bromas sobre el porqué del sobrenombre de "El Casto" del rey Alfonso II: como no se cepillase por estos lares a alguna oveja, difícilmente iba a perder la castidad con otra cosa jajajaja...

En la localidad de Peñaflor, a 3 km del final de etapa, el Camino gira bruscamente para internarse en la vega de Grado. Al fondo ya podemos divisar esta localidad con nombre de temperatura, adonde llegamos a las cinco y media de la tarde.

Nuestro hotel, de gestión familiar, está en la punta opuesta a la zona por donde hemos entrado. Tras dejar ahí las mochilas, asearnos y echarnos una pequeña siestecita, bajamos al pueblo a sellar las credenciales en la iglesia. Hubo que esperar a que concluyese un acto —mitad litúrgico, mitad social— que estaba teniendo lugar para que pudieran atendernos.

Después dimos una vuelta por el pueblo, donde destacan la iglesia, el ayuntamiento y la céntrica plaza del General Ponte... Y una más que sugerente pastelería donde degustamos un dulce típico. Precisamente en este momento, hacia las ocho de la tarde, se puso a llover por primera vez hoy.

Hubo tiempo para whatsappearnos con nuestra gente de Madrid, como hemos hecho varias veces a lo largo del día, antes de regresar al hotel a las 9 pues habíamos encargado la cena para esa hora. Menuda tortilla más rica que nos han preparado.

Junto a nosotros está la mesa donde cenan los componentes de un grupo de música heavy metal que están también alojados en el hotel y que participarán en el festival heavy que se celebra hoy sábado. La música retumba por todo el pueblo. La noche promete ser larga y ruidosa. Ya os lo contaremos mañana.

Nosotros no vamos al concierto pero, como homenaje a los asistentes al mismo, despedimos la jornada con un par de pelotazos en la barra del bar del hotel brindando por haber concluido con éxito esta primera etapa.

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La etapa de mañana

Pues hasta aquí el relato de hoy. Son las 23.20 h y toca irse a dormir. Mañana una etapa, en principio, parecida a la de hoy, con 25 km entre Grado y Salas y predominio de subidas. Casi seguro que mañana estrenamos los ponchos. Y a ver qué tal se comportan los heavies en el hotel porque hay sueño. Pero eso... os lo contaremos ¡mañana!

¡Buen Camino!

Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Rihanna "Diamonds")

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1 comentario:

Juan Manuel del Aguila Bonilla dijo...

Toda una demostración de como poner un sello en la credencial en el vídeo realizado en la capilla del Carmen.
Realmente interesante, sí señor.