viernes, 2 de mayo de 2008

CS2008 – Etapa 7 (Camino de Castrojeriz)



¡Hola peregrin@s! Aquí os escribimos de nuevo otra vez, desde Castrojeriz. Como habéis podido comprobar, esta tarde por fin os conseguimos dejar un mensaje en el blog in situ, desde esta mágica y misteriosa localidad burgalesa. La etapa de hoy puede describirse como un agradable paseo matinal, sin prisas ni contratiempos. Han sido 10 cómodos kilómetros llanos que nos hemos liquidado en dos horas y media. La jornada ha discurrido así...


Desayuno simpático y despedida de Hontanas

Tras la maratoniana etapa de ayer, hoy ha llegado nuestro premio en forma de una etapa cómoda y aparentemente tranquila de tan solo 10 kilómetros. Hemos aprovechado para levantarnos más tarde que de costumbre, aunque nos han despertado los sugerentes sonidos de los bastones de los peregrinos que andaban por la calle, ya que la ventana de nuestra habitación asoma a la calle por donde pasa el Camino.

A las diez de la mañana estábamos Los 4 peregrinos en el comedor del hostal, donde nos tenían preparado un desayuno personalizado que consistió en las madalenas que podéis ver en la foto, junto con café, leche y zumo. Aunque en la mesa éramos cuatro, en realidad el desayuno de hoy se ha desarrollado como si estuviéramos seis, ya que ha coincidido con una llamada telefónica de Olga, a la que se ha incorporado Tori, la madre de Olga y de la peregrina Laura. He conectado el altavoz del móvil y hemos hablado en plan "manos libres" los seis mientras desayunábamos, algo que ha resultado bastante divertido.

Tras el desayuno, antes de reiniciar la marcha, hemos aprovechado para recorrer el pequeño pueblo de Hontanas, que cuenta con una bonita iglesia, la fuente de la Estrella y un par de albergues de peregrinos (aunque en estas fechas solamente hay uno abierto). A las 11 de la mañana emprendimos la marcha hacia Castrojeriz.


El camino a Castrojeriz, al son de "El hombre y la Tierra"

Aunque se puede ir por la carretera, nosotros elegimos un camino de tierra paralelo a ella, cubierto de viejos árboles. La temperatura es suave y la mañana se presenta completamente soleada, de modo que este tramo se nos hace muy agradable y en él continuamos viendo muchas codornices y alguna que otra perdiz. En cierto momento conseguimos divisar alguna liebre y también un aguilucho sobrevolándonos. Para que no faltase de nada, nos tropezamos también con una culebra muerta. Evidentemente, la situación exigía la sintonía de El hombre y la tierra que el peregrino Toñín se encargó de poner con su móvil.


Las ruinas de San Antón

Dos kilómetros antes de Castrojeriz, ya siguiendo la carretera, llegamos a las aisladas ruinas del Convento de San Antón, un lugar "mágico" y emblemático del Camino de Santiago. Se trata de un templo gótico del siglo XV que cuenta con un albergue de peregrinos que solo abre en la temporada de verano.

Este templo se halla coronado por el símbolo de la tau, muy característico del Camino, que es algo así como un amuleto que da protección al peregrino. Parece ser que el bastón de San Antón tenía forma de tau, y esta a su vez también simboliza la cruz de Jesucristo, de ahí que se considere como un símbolo "protector". La población de Castrojeriz se halla muy ligada a este símbolo, ya que lo vimos en bastantes lugares del pueblo. Por eso también se conoce a Castrojeriz como el pueblo "antigafes".

El Convento de San Antón pertenece a la Orden de los Antonianos, fundada en el año 1095. Se decía que sus monjes curaban enfermedades gangrenosas, en especial el llamado "fuego de San Antón". Debido a la realización de ciertas prácticas y experimentos, esta Orden cayó en desgracia a finales del siglo XVIII, cuando fue suprimida por el monarca de la época.


Llegada a Castrojeriz

Cerca de las dos de la tarde entramos en el pueblo de Castrojeriz, que está justo al pie de un pequeño cerro donde se alzan las ruinas de una vieja fortaleza. Nos parece una delicia haber concluido ya la etapa. Una vez en el pueblo, lo primero que nos llama la atención es la hermosa colegiata, que está cerrada. En la puerta hay varios niños jugando al fútbol. Aprovechamos para hacer un pequeño descanso y, de paso, para darle algunas pataditas al balón. Yo, incluso, le paré un penalti a un niño que llevaba puesta la camiseta del Real Madrid (por cierto, que el peregrino Juanma también vestía esa provocadora camiseta).












Antes de llegar a nuestro hotel, pasamos por delante de uno de los albergues de peregrinos del pueblo y aprovechamos para sellar nuestras credenciales. Tuvimos ocasión de recorrer el pueblo de camino hacia nuestro hotel. La presencia de la misteriosa tau está por todas partes...

Nuestro hotel está bastante bien. Al principio, el recepcionista se hizo un pequeño lío con nuestra reserva, pues solamente tenía anotada una habitación, de modo que hubo que dejar todas las cosas en ella hasta que nos prepararon una segunda habitación. Aprovechamos este momento para comer en la soleada terraza del hotel. Eran las tres de la tarde y el día estaba algo caluroso. Justo cuando nos sirvieron unas cervecitas con aceitunas de aperitivo, Olga y Tori nos llamaron de nuevo y repetimos la escena del desayuno, hablando los seis con el móvil en "manos libres" como si de una tertulia se tratase. La comida estuvo bien, aunque tuvimos que soportar durante toda la sobremesa el molesto ruido de la alarma de un coche que se había disparado.


Las monjas de Santa Clara

Uno de los lugares más destacados de Castrojeriz es el Convento de Santa Clara, donde las monjas clarisas preparan unos dulces riquísimos. Fue el encargado de nuestro hotel quien nos recomendó acercarnos, y eso hicimos en cuanto acabamos de comer. El Convento se encuentra a menos de un kilómetro de distancia de allí y por el camino tuvimos ocasión de hacernos alguna divertida foto en los verdes campos de cereal que lo rodean.

En el Convento la dificultad estaba en decidir qué cosas comprarnos porque todo tenía una pinta fenomenal. Yo opté por los puños de San Francisco, pequeños bizcochitos rellenos de crema, y por las delicias de mazapán. Creo que me pasé comprando puñitos, porque son muchos y dan una sed tremenda... Por cierto, que la monjita de clausura que nos vendió los dulces se equivocó con el cambio que le dio al peregrino Juanma... "Hermana, por favor, que esto es pecado"... le dijimos más o menos en tono de sorna... Si oyerais cómo se agobió la pobre... (no paraba de repetir ¡Ave María purísima! ... ¡Ave María purísima!).
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Tarde y noche en el pueblo

Tras descansar en nuestras habitaciones, por la tarde recorrimos nuevamente el pueblo (ya nos lo habíamos pateado casi entero al entrar en él esta mañana). Cuando encontramos un café con conexión a internet, nos acordamos de nuestros queridísimos seguidores del blog y decidimos poneros el mensaje de esta tarde. Cada media hora me como un puñito de San Francisco, para no tener que cargar con ellos mañana, pero me temo que ni aún así...

La verdad es que, aunque el pueblo parecía más grande, no hay muchos sitios para elegir dónde cenar. Nos quedamos en uno de apariencia muy rústica que vimos cuando llegamos esta mañana, pero nos indican que el cierre del local será a las diez y media de la noche. Son las diez menos cuarto, de modo que aceptamos. La cena es a base de racioncitas, donde no faltan las habituales morcillas de burgos... ¡riquísimas! Este local estaba decorado con multitud de objetos típicos de la zona y con numerosas fotografías y recortes de prensa. En uno de ellos pudimos leer la triste historia de un perro guía que ayudó a muchos peregrinos perdidos a encontrar el Camino y que murió envenenado víctima de la imprudencia de algún desaprensivo.

Cuando regresamos a las diez y media al hotel, prácticamente no había ni un alma por la calle y apenas si se veía luz en las casas. La verdad es que la atmósfera que envuelve al pueblo de la tau es verdaderamente misteriosa.


Mañana, fin del CS2008

Pues así se ha desarrollado la jornada de hoy. Ha resultado muy agradable y creo que la experiencia de introducir alguna etapa corta en medio de otras más largas la vamos a aplicar en próximos años. Mañana, última etapa (25 km): entramos en la provincia de Palencia y llegaremos hasta el pueblo de Frómista, donde diremos adiós a esta edición del Camino. En Frómista nos espera una de las joyas románicas del Camino: la iglesia de San Martín, y justo enfrente tenemos nuestro hotel. Pero esto os lo contaré, no mañana, sino el domingo 4 de mayo ya desde Madrid. ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Wojciech Kilar — BSO Drácula "Love remembered" )






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