domingo, 7 de diciembre de 2008

Peregrin@s en la nieve


¡¡¡Hola hola hola!!!

Los 4 peregrinos hemos pasado un fin de semana en la nieve, a calentar motores para las etapas del año que viene.

Hemos practicado el esquí con raquetas en Llanos del Hospital de Benasque, en el Pirineo de Huesca. Hemos venido acompañados de dos nuevas "peregrinas" para la ocasión...

Aquí os dejamos algunas imágenes de cómo ha ido la cosa... (Al final, un vídeo-resumen).

¡Hasta pronto!










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martes, 7 de octubre de 2008

El blog del CS2008



Bueno, pues ya está concluido el blog del Camino 2008.

Aquí os dejo alguna foto de la quedada en El Pardo del pasado 5 de julio. Nos reunimos un buen número de amiguetes (incluidos Los 4 peregrinos) para dar buena cuenta de unas suculentas racioncitas y rememorar viejos tiempos. En esta reunión, los peques casi superaban en número a los grandes... Nos estamos volviendo todos unos carrozones...
Volviendo al tema del blog del Camino, al igual que los del CS2007, los relatos del CS2008 deberéis de buscarlos por las fechas correspondientes (abril y mayo de 2008), en las pestañas del margen izquierdo de la página o pinchando los enlaces que vienen a continuación.
¡Buen Camino!

NARRACIONES DE LAS ETAPAS DEL CS2008:

Etapa 0 (Camino de Logroño) — V 25 de abril
Etapa 1 (Camino de Nájera) — S 26 de abril
Etapa 2 (Camino Sto. Domingo de la Calzada) — D 27 de abril
Etapa 3 (Camino de Belorado) — L 28 de abril
Etapa 4 (Camino de San Juan de Ortega) — M 29 de abril
Etapa 5 (Camino de Burgos) — X 30 de abril
Etapa 6 (Camino de Hontanas) — J 1 de mayo
Etapa 7 (Camino de Castrojeriz) — V 2 de mayo
Etapa 8 (Camino de Frómista) — D 4 de mayo

OTRAS ENTRADAS DEL BLOG RELACIONADAS CON EL CS2008:

OTROS CAMINOS:

domingo, 4 de mayo de 2008

CS2008 – Etapa 8 (Camino de Frómista)




¡Hola peregrin@s! ¡Prueba superada! Hoy os escribo ya desde Madrid, adonde hemos llegado esta misma tarde. Este será el penúltimo artículo del blog del Camino de 2008, y en él os describiré la etapa de ayer sábado (última etapa), con llegada a Frómista, y nuestro regreso de hoy a Madrid vía Palencia. Hemos terminado este CS2008 como empezamos, con bastante sol y calor. La etapa de ayer, de 25 kilómetros, tenía un perfil llano salvo una subida con bajada posterior nada más arrancar la jornada. Así ha sido esta última etapa...


Dejamos Castrojeriz y cuestón a la vista

Ayer sábado la jornada amaneció soleada y todo parecía indicar que sería bastante calurosa, como los primeros días del Camino. Tras desayunar en el propio hotel de Castrojeriz, a las nueve menos cuarto de la mañana lo abandonamos para iniciar la que será la última etapa, que nos llevará a Frómista, ya en tierras palentinas. En mi caso, las delicias de mazapán de las monjas clarisas ya son historia, pero no así el kilo de puñitos de San Francisco de los que aún me quedan unos cuantos que me veo obligado a llevar en una bolsa colgada de mi mochila.

Enseguida recorremos el pueblo y ya estamos en campo abierto. A lo lejos se divisa la meseta que habrá que cruzar y que nos adentrará en la provincia de Palencia. Conforme nos acercamos, vemos lo que será la última subidita de este Camino de 2008: una cacho cuesta empinadísima que se le está atragantando a más de uno de los numerosos peregrinos que caminan junto a nosotros en esta clara mañana.

Nos lleva cerca de veinte minutos subir la dichosa cuesta pero la panorámica que se ve desde arriba compensa el esfuerzo realizado. A partir de ahora, parece que el camino transcurre por páramos y tierras llanas con cada vez menos vegetación. Tras una breve parada para beber agua y recuperarnos un poquito, recorremos la meseta y rápidamente iniciamos una fuerte bajada que nos conducirá a la vega del río Pisuerga, que hace las veces de límite entre las provincias de Burgos y Palencia.


Parada en la ermita de San Nicolás

El cercano pueblo de Itero del Castillo, a 10 km de Castrojeriz, queda a un lado del camino. Pasamos de largo puesto que nuestra idea es hacer una paradita en una preciosa ermita reformada y convertida en albergue de peregrinos por un grupo de italianos.

Se trata de la ermita de San Nicolás, donde entramos y los hospitaleros italianos nos reciben amablemente, nos sellan las credenciales y nos ofrecen café mientras cuentan anécdotas del lugar. Junto a nosotros está el puente que cruza sobre el río Pisuerga.

La ermita y albergue de San Nicolás es una pequeña maravilla de aspecto medieval. Dispone de capacidad para menos de 20 peregrinos, no hay luz artificial y de noche se cena con luz de velas. Sin duda este lugar te transporta a tiempos pretéritos... ¡Menuda gozada de sitio! Junto al pequeño altar que hay en el interior se encuentra una tumba donde yace un antiguo hospitalero que murió hace dos años, en verano, como consecuencia de un accidente ferroviario ocurrido en Palencia: su último deseo fue que depositasen sus cenizas en este lugar.


Por tierras palentinas

A las doce y media reanudamos la marcha cruzando el cercano puente sobre el Pisuerga que nos adentra en la provincia de Palencia. En seguida llegamos al pueblo de Itero de la Vega, desde donde faltan 14 kilómetros para concluir la etapa. En un bar de este pueblo (que también regenta el albergue de peregrinos) nos compramos unos bocadillos que nos comeremos más tarde.

A partir de aquí entramos en la llamada Tierra de Campos, con llanuras interminables y muy poquitos árboles. A estas alturas de etapa ya estábamos algo fundidos de modo que, en cuanto divisamos una buena sombra, hicimos un alto en el camino para comer. Eran las dos y media de la tarde y teníamos agua, bocadillos y, de postre, los últimos puñitos de San Francisco. Como suele suceder en estos casos, nuestra comida atrajo a buen número de molestísimos insectos voladores y, al final, tuvimos que apurar la marcha por lo incómodo de la situación. Los insectos más espabilados consiguieron introducirse en la bolsa con los últimos puñitos, de modo que los cuatro o cinco últimos fueron para ellos... ¡ojalá se atraganten, por mamones! Bueno, en realidad casi hasta nos hicieron un favor porque empezábamos a estar un poco hartos de los dichosos puñitos...

Pasadas las tres de la tarde reiniciamos la marcha y, sin duda, este fue el momento de más calor de toda la etapa (y casi, de todo el Camino). El sol apretaba muchísimo y agradecimos la llegada a Boadilla del Camino, a 8 kilómetros de Frómista, y última escala antes del final de etapa. Aquí nos esperaba una curiosa fuente en forma de timón: para que saliera el agua fresquita, había que dar vueltas a la rueda. Al principio costó, pero luego manó agua abundante para refrescarnos bien.

Al lado mismo de esta fuente está el albergue de peregrinos del pueblo, donde aprovechamos para tomarnos unos cafetitos y refrescarnos nuevamente. Afuera hacía un calor bestial... Nuestra siguiente parada ya sería Frómista.





Llegada a Frómista siguiendo el Canal de Castilla

Desde Boadilla hasta Frómista el recorrido se nos hizo bastante más agradable de lo previsto. Quizás por sabernos próximos a la conclusión de esta edición del Camino llevamos mejor la marcha. Pronto apareció el Canal de Castilla, gran obra de ingeniería del siglo XVIII, ideada por el Marqués de la Ensenada, que pretendía llevar agua a la Meseta procedente de las cuencas del norte.

El camino discurre por la misma orilla del Canal, en ocasiones bajo la confortable sombra de altos árboles. Tras hora y media andando desde la última parada, sentíamos la presencia del pueblo de Frómista y, por fin, a las seis de la tarde lo divisamos. Al principio se observaba la lejana silueta de una iglesia que, en ese momento, pensábamos que podía tratarse de la de San Martín, cosa que no era así.

Tras cruzar la espectacular cuádruple esclusa del Canal, entramos en Frómista y, una vez recorrido el pueblo, llegamos a nuestro bonito hotel, situado justo frente a la joya románica del día: la iglesia de San Martín, auténtico colofón de este Camino, y que no nos cansamos de fotografiar.

Para mayor suerte, nuestras habitaciones tienen vista panorámica a la iglesia. Estábamos realmente fundidos pero el hecho de terminar es como si nos diera alguna "vidilla" extra. Justo antes de llegar al hotel pasamos por la Oficina de Turismo para sellar nuestra credenciales.


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Tarde-noche en Frómista

A las ocho de la tarde quedamos para recorrer el pueblo. La iglesia de San Martín no abría hasta el día siguiente de modo que el domingo, antes de marcharnos, haríamos una visita relámpago. Rápidamente detectamos una cafetería rústica cómoda para tomarnos unas buenas cervezazas aderezadas con alguna que otra tapita mientras el Atlético de Madrid ganaba cómodamente su partido liguero en la tele. Eran momentos muy relajados que bien nos habíamos ganado.


A las diez de la noche, en una terraza cercana, nos cenamos unas buenas racioncitas remojadas con vinos de la tierra y, antes de irnos a cama, en nuestro propio hotel despachamos la jornada con unos soberbios pelotazos.

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Llega el domingo y volvemos a casa...

El domingo nos lo tomamos con bastante tranquilidad. La vuelta a Madrid estaba programada en tren, primero un cercanías hasta Palencia, y luego un tren regional de Palencia a Madrid. Como el primer tren no salía hasta las once y cuarto de la mañana, tuvimos tiempo de visitar la iglesia de San Martín (que por dentro ya no es tan gran cosa) y sellar aquí de nuevo las credenciales.


El tren nos recogió puntualmente de Frómista y, en media hora, un poquito antes del mediodía, ya estábamos en Palencia. De aquí el tren a Madrid salía a las dos y media, de modo que tuvimos algo de tiempo para dar una vuelta por esta bonita y casi desconocida ciudad castellana, de la que destacaría especialmente su catedral y alguna de sus calles más céntricas.

Comimos en un restaurante de comida rápida y, a las dos y media, un abarrotado tren regional nos llevó de vuelta a Madrid. A la altura de las montañas de Ávila nos pilló una buena tormenta con granizo incluido. A las seis y media de la tarde estábamos en la estación de Chamartín donde la familia del peregrino Juanma nos recibió en el mismo andén.

Y esto ha sido todo chicos. El año que viene, el Camino 2009 (CS2009), desde Frómista hasta algún lugar de la provincia de León (probablemente, Astorga), pero eso ya lo evaluaremos y prepararemos en su momento. Después de este artículo os pondré otro, muy breve, a modo de resumen, con imágenes inéditas del CS2008. ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Ennio Morricone — BSO "El bueno, el feo y el malo")

viernes, 2 de mayo de 2008

CS2008 – Etapa 7 (Camino de Castrojeriz)



¡Hola peregrin@s! Aquí os escribimos de nuevo otra vez, desde Castrojeriz. Como habéis podido comprobar, esta tarde por fin os conseguimos dejar un mensaje en el blog in situ, desde esta mágica y misteriosa localidad burgalesa. La etapa de hoy puede describirse como un agradable paseo matinal, sin prisas ni contratiempos. Han sido 10 cómodos kilómetros llanos que nos hemos liquidado en dos horas y media. La jornada ha discurrido así...


Desayuno simpático y despedida de Hontanas

Tras la maratoniana etapa de ayer, hoy ha llegado nuestro premio en forma de una etapa cómoda y aparentemente tranquila de tan solo 10 kilómetros. Hemos aprovechado para levantarnos más tarde que de costumbre, aunque nos han despertado los sugerentes sonidos de los bastones de los peregrinos que andaban por la calle, ya que la ventana de nuestra habitación asoma a la calle por donde pasa el Camino.

A las diez de la mañana estábamos Los 4 peregrinos en el comedor del hostal, donde nos tenían preparado un desayuno personalizado que consistió en las madalenas que podéis ver en la foto, junto con café, leche y zumo. Aunque en la mesa éramos cuatro, en realidad el desayuno de hoy se ha desarrollado como si estuviéramos seis, ya que ha coincidido con una llamada telefónica de Olga, a la que se ha incorporado Tori, la madre de Olga y de la peregrina Laura. He conectado el altavoz del móvil y hemos hablado en plan "manos libres" los seis mientras desayunábamos, algo que ha resultado bastante divertido.

Tras el desayuno, antes de reiniciar la marcha, hemos aprovechado para recorrer el pequeño pueblo de Hontanas, que cuenta con una bonita iglesia, la fuente de la Estrella y un par de albergues de peregrinos (aunque en estas fechas solamente hay uno abierto). A las 11 de la mañana emprendimos la marcha hacia Castrojeriz.


El camino a Castrojeriz, al son de "El hombre y la Tierra"

Aunque se puede ir por la carretera, nosotros elegimos un camino de tierra paralelo a ella, cubierto de viejos árboles. La temperatura es suave y la mañana se presenta completamente soleada, de modo que este tramo se nos hace muy agradable y en él continuamos viendo muchas codornices y alguna que otra perdiz. En cierto momento conseguimos divisar alguna liebre y también un aguilucho sobrevolándonos. Para que no faltase de nada, nos tropezamos también con una culebra muerta. Evidentemente, la situación exigía la sintonía de El hombre y la tierra que el peregrino Toñín se encargó de poner con su móvil.


Las ruinas de San Antón

Dos kilómetros antes de Castrojeriz, ya siguiendo la carretera, llegamos a las aisladas ruinas del Convento de San Antón, un lugar "mágico" y emblemático del Camino de Santiago. Se trata de un templo gótico del siglo XV que cuenta con un albergue de peregrinos que solo abre en la temporada de verano.

Este templo se halla coronado por el símbolo de la tau, muy característico del Camino, que es algo así como un amuleto que da protección al peregrino. Parece ser que el bastón de San Antón tenía forma de tau, y esta a su vez también simboliza la cruz de Jesucristo, de ahí que se considere como un símbolo "protector". La población de Castrojeriz se halla muy ligada a este símbolo, ya que lo vimos en bastantes lugares del pueblo. Por eso también se conoce a Castrojeriz como el pueblo "antigafes".

El Convento de San Antón pertenece a la Orden de los Antonianos, fundada en el año 1095. Se decía que sus monjes curaban enfermedades gangrenosas, en especial el llamado "fuego de San Antón". Debido a la realización de ciertas prácticas y experimentos, esta Orden cayó en desgracia a finales del siglo XVIII, cuando fue suprimida por el monarca de la época.


Llegada a Castrojeriz

Cerca de las dos de la tarde entramos en el pueblo de Castrojeriz, que está justo al pie de un pequeño cerro donde se alzan las ruinas de una vieja fortaleza. Nos parece una delicia haber concluido ya la etapa. Una vez en el pueblo, lo primero que nos llama la atención es la hermosa colegiata, que está cerrada. En la puerta hay varios niños jugando al fútbol. Aprovechamos para hacer un pequeño descanso y, de paso, para darle algunas pataditas al balón. Yo, incluso, le paré un penalti a un niño que llevaba puesta la camiseta del Real Madrid (por cierto, que el peregrino Juanma también vestía esa provocadora camiseta).












Antes de llegar a nuestro hotel, pasamos por delante de uno de los albergues de peregrinos del pueblo y aprovechamos para sellar nuestras credenciales. Tuvimos ocasión de recorrer el pueblo de camino hacia nuestro hotel. La presencia de la misteriosa tau está por todas partes...

Nuestro hotel está bastante bien. Al principio, el recepcionista se hizo un pequeño lío con nuestra reserva, pues solamente tenía anotada una habitación, de modo que hubo que dejar todas las cosas en ella hasta que nos prepararon una segunda habitación. Aprovechamos este momento para comer en la soleada terraza del hotel. Eran las tres de la tarde y el día estaba algo caluroso. Justo cuando nos sirvieron unas cervecitas con aceitunas de aperitivo, Olga y Tori nos llamaron de nuevo y repetimos la escena del desayuno, hablando los seis con el móvil en "manos libres" como si de una tertulia se tratase. La comida estuvo bien, aunque tuvimos que soportar durante toda la sobremesa el molesto ruido de la alarma de un coche que se había disparado.


Las monjas de Santa Clara

Uno de los lugares más destacados de Castrojeriz es el Convento de Santa Clara, donde las monjas clarisas preparan unos dulces riquísimos. Fue el encargado de nuestro hotel quien nos recomendó acercarnos, y eso hicimos en cuanto acabamos de comer. El Convento se encuentra a menos de un kilómetro de distancia de allí y por el camino tuvimos ocasión de hacernos alguna divertida foto en los verdes campos de cereal que lo rodean.

En el Convento la dificultad estaba en decidir qué cosas comprarnos porque todo tenía una pinta fenomenal. Yo opté por los puños de San Francisco, pequeños bizcochitos rellenos de crema, y por las delicias de mazapán. Creo que me pasé comprando puñitos, porque son muchos y dan una sed tremenda... Por cierto, que la monjita de clausura que nos vendió los dulces se equivocó con el cambio que le dio al peregrino Juanma... "Hermana, por favor, que esto es pecado"... le dijimos más o menos en tono de sorna... Si oyerais cómo se agobió la pobre... (no paraba de repetir ¡Ave María purísima! ... ¡Ave María purísima!).
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Tarde y noche en el pueblo

Tras descansar en nuestras habitaciones, por la tarde recorrimos nuevamente el pueblo (ya nos lo habíamos pateado casi entero al entrar en él esta mañana). Cuando encontramos un café con conexión a internet, nos acordamos de nuestros queridísimos seguidores del blog y decidimos poneros el mensaje de esta tarde. Cada media hora me como un puñito de San Francisco, para no tener que cargar con ellos mañana, pero me temo que ni aún así...

La verdad es que, aunque el pueblo parecía más grande, no hay muchos sitios para elegir dónde cenar. Nos quedamos en uno de apariencia muy rústica que vimos cuando llegamos esta mañana, pero nos indican que el cierre del local será a las diez y media de la noche. Son las diez menos cuarto, de modo que aceptamos. La cena es a base de racioncitas, donde no faltan las habituales morcillas de burgos... ¡riquísimas! Este local estaba decorado con multitud de objetos típicos de la zona y con numerosas fotografías y recortes de prensa. En uno de ellos pudimos leer la triste historia de un perro guía que ayudó a muchos peregrinos perdidos a encontrar el Camino y que murió envenenado víctima de la imprudencia de algún desaprensivo.

Cuando regresamos a las diez y media al hotel, prácticamente no había ni un alma por la calle y apenas si se veía luz en las casas. La verdad es que la atmósfera que envuelve al pueblo de la tau es verdaderamente misteriosa.


Mañana, fin del CS2008

Pues así se ha desarrollado la jornada de hoy. Ha resultado muy agradable y creo que la experiencia de introducir alguna etapa corta en medio de otras más largas la vamos a aplicar en próximos años. Mañana, última etapa (25 km): entramos en la provincia de Palencia y llegaremos hasta el pueblo de Frómista, donde diremos adiós a esta edición del Camino. En Frómista nos espera una de las joyas románicas del Camino: la iglesia de San Martín, y justo enfrente tenemos nuestro hotel. Pero esto os lo contaré, no mañana, sino el domingo 4 de mayo ya desde Madrid. ¡Buen Camino!


Videomontaje fotográfico de la etapa
(música de Wojciech Kilar — BSO Drácula "Love remembered" )

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